Este es quizá uno de los retos más difíciles que he tenido desde hace mucho. Ni siquiera vivir sola en el extranjero fue tan complejo como decidirme a vivir en este nuevo mundo.
Pero he de ser honesta, fallé. Ya les cuento como fue que sucedió.
La primera semana me fue en realidad muy fácil. Comía muchas frutas, ensaladas de verduras frías o calientes, muy agradable todo. Puse mucho de mi parte.
Pero - porqué siempre hay un pero - se venía mi cumpleaños y mi familia decidió hacerme un almuerzo en dónde por x motivos me vi en el compromiso de comer lo que mi madre había planeado, y es que el no haber estado con ellos en varias fechas especiales hizo presión en mi. Traté de ser lo más ligera posible, entendí que no tenía por qué presionarme ya que este cambio lo iba a hacer paulatinamente. Ahí la debacle.
Lo bonito fue que me di cuenta que tenía muchos buenos amigos que me extrañaron (o al menos eso me hicieron sentir) y que me invitaban a desayunar, almorzar o cenar; y con el pretexto de "no te presiones" fui cayendo en la incoherencia y cedí a mis instintos carnívoros.
Así me pase la última semana. Tampoco es bueno albergar sentimientos de culpa, ni arrepentimiento. Lo que considero correcto es el persistir y volver a intentarlo, es por eso que decidí volverlo a intentar, hasta lograr mi primer objetivo a corto plazo: 1 mes sin consumir pollo ni res.
Pero he de ser honesta, fallé. Ya les cuento como fue que sucedió.
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| Foto: Internet |
La primera semana me fue en realidad muy fácil. Comía muchas frutas, ensaladas de verduras frías o calientes, muy agradable todo. Puse mucho de mi parte.
Pero - porqué siempre hay un pero - se venía mi cumpleaños y mi familia decidió hacerme un almuerzo en dónde por x motivos me vi en el compromiso de comer lo que mi madre había planeado, y es que el no haber estado con ellos en varias fechas especiales hizo presión en mi. Traté de ser lo más ligera posible, entendí que no tenía por qué presionarme ya que este cambio lo iba a hacer paulatinamente. Ahí la debacle.
Lo bonito fue que me di cuenta que tenía muchos buenos amigos que me extrañaron (o al menos eso me hicieron sentir) y que me invitaban a desayunar, almorzar o cenar; y con el pretexto de "no te presiones" fui cayendo en la incoherencia y cedí a mis instintos carnívoros.
Así me pase la última semana. Tampoco es bueno albergar sentimientos de culpa, ni arrepentimiento. Lo que considero correcto es el persistir y volver a intentarlo, es por eso que decidí volverlo a intentar, hasta lograr mi primer objetivo a corto plazo: 1 mes sin consumir pollo ni res.

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